El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, volvió a distanciarse del consultor político Fernando Cerimedo y denunció la existencia de una «campaña de desprestigio» contra su Gobierno.

Consultado sobre el papel del asesor en marketing político durante su gestión, Paz respondió visiblemente frustrado: «Por última vez, será responsabilidad de la Justicia y de quienes deban investigar».
En ese sentido, agregó que la colaboración con Cerimedo «se dio en su momento por la capacidad que tenía junto a un sistema internacional» y que fue una decisión del Gobierno buscar colocar a Bolivia en el escenario internacional. «Pasamos de no ser vistos por nadie a poder reunirnos con presidentes de todo el continente. Utilizamos todos los instrumentos y vías posibles para que Bolivia vuelva a ser escuchada», afirmó.
Durante un acto en Tarija este sábado, Paz también denunció una «campaña de desprestigio contra el Gobierno» que proviene no solo del ámbito local, sino también de otros países de la región, entre ellos Argentina. «Se han confundido al intentar catalogar a nuestro Gobierno como de derecha. Hay un conglomerado de fuerzas y fundaciones a nivel internacional… Durante los 53 días de bloqueos entre mayo y junio pasados, si investigan, la mayor cantidad de ataques provino de México y también de parte de Argentina. Qué raro… Lo que se busca es que Bolivia no cambie de rumbo», opinó el mandatario.
Días atrás, en un comunicado oficial, Paz afirmó que «nunca hubo un contrato ni una relación de trabajo directa» con Cerimedo, y que este «jamás tuvo autorización para representar a este boliviano, a la Presidencia, al Gobierno o a mi familia». Subrayó que las representaciones institucionales se hacen mediante mandato oficial, ya sea de un ministro, viceministro o delegado presidencial.
En esa ocasión, el presidente explicó que Cerimedo llegó a Bolivia en el marco de las elecciones presidenciales de 2025 y que «se generó un contacto» para que apoyara su campaña en la segunda vuelta. Reconoció que la colaboración se extendió hasta el inicio de su mandato, aunque aclaró que «siendo estratega de orden internacional, la presencia constante del señor Cerimedo en Bolivia no era la que necesitábamos para consolidar un formato de trabajo sólido».
Cerimedo fue detenido el 18 de agosto en Santa Cruz y días después enviado a la cárcel de Palmasola con detención preventiva por 180 días, imputado por el presunto delito de «feminicidio en grado de tentativa» tras un ataque armado contra su expareja, Nadia Beller. Posteriormente, la Fiscalía boliviana abrió una investigación por presunto enriquecimiento ilícito, además de una tercera causa por violencia familiar y doméstica, ocurrida en julio contra Beller.
En cuanto a su situación judicial, un tribunal de Garantías de Santa Cruz rechazó el viernes un recurso presentado por la defensa de Cerimedo que buscaba evitar su traslado a Chonchocoro, una cárcel de máxima seguridad en La Paz, en el marco de la causa por enriquecimiento ilícito.
Ernesto Tórrez, uno de sus abogados, manifestó que aunque «jurídicamente existen dos procesos, físicamente es una sola persona», por lo que resulta irracional que deba ser recluido en dos cárceles diferentes. Además, advirtió que trasladarlo a La Paz representa un peligro, ya que «se ha conocido que quieren atentar contra su vida».
Las autoridades judiciales aún no informaron la fecha del eventual traslado ni cuál de las causas se priorizará para cumplir la prisión preventiva.
Tras el rechazo al recurso, otro defensor, Ernesto Giraldes, informó que Cerimedo sufrió una descompensación en Palmasola, que requirió atención médica. Giraldes atribuyó este episodio a un cuadro de estrés, hipertensión y taquicardia. «Desde su aprehensión, hace tres semanas, Fernando Cerimedo ha estado bajo mucha presión. No consume alcohol, no fuma ni se droga, pero padece úlceras. La presión se le elevó y sufrió taquicardia», explicó a El Deber.
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