
La cuarentena por el coronavirus ha modificado los hábitos de consumos de todos los rosarinos. Kiosqueros, almaceneros y supermercadistas dan cuenta de un cambio en los patrones de lo que compran sus clientes, que privilegian el placer y permitirse disfrutar en un contexto de encierro obligatorio y pasar mucho tiempo en los hogares con la familia, la pareja o solos.
En este marco, quienes atienden quioscos apuntan que ha subido mucho la venta de preservativos, casi al doble de lo que se comprabantes. En un contexto de fuerte caída de las ventas, es una de las pocas cosas que se vende más que en la previa de la pandemia. También se venden más chocolates, cuya salida subió un 50 por ciento.
Así lo señaló Marcos Difilippo, presidente de la Cámara de Quiosqueros de Rosario, quien apuntó además que los locales están bien stockeados porque es un producto que tiene fecha de vencimiento muy largo, con una vida útil de años, por lo que las empresas están distribuyendo con normalidad. El Colegio de Farmacéuticos de Rosario corroboró el fenómeno ante la consulta de La Capital: sin la precisión de porcentajes, dicen que algo similar sucede en farmacias.

En quioscos, las segundas marcas de profilácticos cotizan entre 80 y 90 pesos la presentación de tres unidades, mientras que lasprimeras marcas oscilan entre los 120 y 130 pesos.
Los chocolates, en tanto, parten desde el piso de 40 pesos (42 gramos, una marca económica) a 150 pesos (102 gramos, primera marca). Más allá de que bajaron las temperaturas en los últimos días y eso ayuda, el fenómeno se venía registrando desde antes producto del encierro.
“Se ha visto un gran cambio en los hábitos de consumo de la gente. La mayoría sale a la calle cerca del mediodía, y en el fin dela jornada entre las 19 y las 20 horas, al haber largas colas en los supermercados barriales, se acercan a los pequeños comercios, lo que hizo subir también la venta de artículos de primera necesidad”, dijo el comerciante.
Respecto a bebidas alcohólicas, se venden más cerca del fin de semana, pero no se está consumiendo tanto como antes. “Sí tiene mucha salida el agua mineral en botella de 2 litros, por el temor a que haya faltante. Lo mismo pasa con la leche, azúcar, fideos, arroz y puré de tomate”, detalló Di Filippo.
Almacenes
Juan Milito, del Centro Unión Almaceneros, dice que “se vende más de todo”, pero hay particularidades como los bizcochuelos, dulcede leche, harina, levadura, polvo para hornear, que han roto stock “porque la gente está sin saber qué hacer en la casa y cocina”.
“La realidad es que la venta en general ha aumentado, en contacto con industrias te dicen que La Serenísima agota la producción de 15 días en tres, y Molinos la de dos semanas en cuatro días. Por lo que hay quiebre de stock de todo”, detalló el almacenero.
Los comercios de proximidad se vieron beneficiados porque la gente va menos a los supermercados, y también creen que allí se havolcado parte del consumo en bares, restaurantes y rotiserías. “El aislamiento provoca que el rosarino cocine en casa y coma más”, dijo Milito. Y apuntó que “lógicamente otros productos muy pedidos son la lavandina,el desodorante el aerosol, y ni hablar del alcohol líquido y en gel, que hay muy poco”.
Súpers
“Cambió lo que se consume. Al estar en su domicilio, la persona empieza a elaborar productos, por ejemplo donde no se vendía harina común, estos comercios han tenido que agrandar su oferta. La gente cocina mucho más”, coincide Sergio López, presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario.
López cuenta que aumentó fuerte la venta de frutas, verduras, carnes y productos frescos. “La gente los consume más a diario. Antes buscaba productos freezados o que tienen mayor tiempo de conservación”, indicó.
En tanto, dijo que durante la primera etapa del aislamiento obligatorio muchos se abastecieron con productos enlatados, que se pueden guardar durante meses. Y que “se vendió un poco más de limpieza, pero lo puntual. De tocador, salvo jabón, el resto se dejó de lado. Tampoco se usa tanta ropa, así que se consume menos productos de higiene de las prendas”, reconoció.
El supermercadista afirma que seguramente los cambios de profundicen, con una inclinación hacia las segundas y terceras marcas, “porque las firmas líderes que se han establecido como precios máximos no son respetados por las empresas, y los comercios no las pueden seguir trabajando”, según su análisis.
Además, aseveró que hoy por hoy “hay un corrimiento del consumo que se parece a los feriados, cuando está la familia entera con los hijos todo el día en la casa y se consume más”. Por último, explicó que “vino, cerveza y gaseosas están en caída, pero se vende un poco más de golosinas y chocolates”.
Los cambios en la vida cotidiana que introdujo el aislamiento obligatorio también tuvieron su correlato en la forma de consumir. Los comercios de proximidad se vieron beneficiados por esta modificación, y hasta tuvieron que planificar distinto sus compras a proveedores.
Quién sabe si ese futuro difuso que se entiende como “vuelta a la normalidad” pos pandemia no dejará algunas huellas también en este aspecto.
Fuente: La Capital
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