La muerte de un imputado en una causa por presunta corrupción relacionada con la compra de un edificio para la Procuración General de la Nación, durante la gestión de Alejandra Gils Carbó, conmocionó a los tribunales. Guillermo Bellingi, exsubdirector general en ese organismo, fue hallado muerto con una herida de arma blanca en la vía pública de La Plata. Las autoridades investigan la hipótesis de un posible suicidio.

El caso en el que Bellingi debía declarar en menos de tres semanas investiga la adquisición del Petit Hotel ubicado en Perón 667, inmueble donde en 2013 se trasladó la Procuración General. La compra se realizó mediante un llamado a licitación en el que Bellingi y su medio hermano, Juan Carlos Thill, participaron activamente: Bellingi como responsable de la operación y Thill como asesor de la inmobiliaria, actividad por la cual cobró una comisión de tres millones de pesos —equivalente en ese momento a unos 500 mil dólares. La empresa Argentina Financiera S.A. (Arfinsa), del grupo Bemberg, vendió el edificio a la Procuración por 43.850.000 pesos en 2021.
Los contratos fueron firmados antes de que se hiciera público el ganador de la licitación. La Justicia sostiene que Bellingi proporcionó información privilegiada a los adjudicatarios. Por este motivo, el juez federal Julián Ercolini ordenó la instrucción de la causa y envió a juicio oral tanto a Gils Carbó como a Bellingi.
El martes pasado se produjo un giro inesperado cuando el cuerpo de Bellingi fue encontrado con una puñalada en el pecho en la calle 8, entre 406 y 407, en Villa Elisa. Un transeúnte halló el cuerpo y llamó al 911. La policía bonaerense secuestró junto al cadáver su billetera, celular, reloj, un cuchillo de tipo criollo y la vaina del arma. Bellingi vestía un buzo verde, jean y zapatos marrones, y llevaba una mochila azul.
Las fuerzas de seguridad sospechan que podría haberse tratado de un suicidio, ya que la herida se ubicaba en la parte baja del tórax con inclinación hacia la izquierda, y el cuerpo no mostraba signos de defensa ni otras lesiones. Sin embargo, la autopsia aportará mayores detalles.
En el marco de la investigación, Bellingi fue suspendido mediante un sumario impulsado por Gils Carbó. En 2017, mientras la exprocuradora aún estaba en funciones, Bellingi solicitó reincorporarse para cobrar su salario. Si bien Gils Carbó aceptó el pedido, no lo reintegró a la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), donde prestaba funciones antes de la suspensión, sino que fue asignado a la biblioteca de la institución.
El fiscal Eduardo Taiano, al solicitar su indagatoria, señaló que Bellingi tuvo un rol “decisivo” en el trámite de la licitación cuestionada. Además, destacó que fue nombrado en la Procuración menos de un mes después del ingreso de Gils Carbó, en un cargo “inédito y novedoso” de coordinador general, con dependencia directa de la exfuncionaria y con nivel equiparable al de subdirector general.
El inicio del juicio oral, en el que Bellingi iba a declarar como uno de los principales imputados junto a Gils Carbó, está previsto para dentro de tres semanas. La causa se tramitará ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 8 (TOF 8), integrado por las juezas Gabriela López Iñiguez, Nicolás Toselli y Sabrina Namer, con la fiscalía a cargo del fiscal general Marcelo Colombo.
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